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El camino de los ingleses

- Título V.O. :
- El camino de los ingleses
- Año de producción:
- 2006
- Distribuidora:
- Sogepaq
- Género:
- Drama
- Clasificación:
- Pendiente por calificar
- Estreno:
- 1 de diciembre de 2006
- Director:
- Antonio Banderas
- Guión:
- Antonio Soler
- Música:
- Antonio Meliveo
- Fotografía:
- Xavi Giménez
- Intérpretes:
- Victoria Abril, Juan Diego, Félix Gómez, Cuca Escribano, Raúl Arévalo, Fran Perea, Alberto Amarilla, María Ruiz, Marta Nieto, Mario Casas, Berta de la Dehesa, Antonio Garrido, Antonio Zafra, Lucio Romero
Sinopsis
Miguelito Dávila es un joven que vuelve a salir con sus amigos tras una operación de riñón. Juntos van a disfrutar de un verano lleno de nuevas experiencias. Pronto conoce a Luli, una chica con la que comparte su sueño de ser poeta. Ambos disfrutan del último verano de inocencia junto a "La cuerpo", la mejor amiga de Luli y Paco Frontón, el pijo del grupo. Toda la pandilla decide vivir a tope antes de hacerse mayores, disfrutando del amor, el sexo, la amistad y la familia. Las vacaciones se ven marcadas por la aparición del Rafi, un arriesgado joven que no duda en ponerse en peligro ante un peculiar ajuste de cuentas. Antonio Banderas (Locos en Alabama) produce y dirige su segundo largometraje "El camino de los ingleses", una película basada en la novela homónima del escritor malagueño Antonio Soler, encargado del guión, y ganadora del premio Nadal en 2004. Primer papel protagonista de Alberto Amarilla (Mar adentro), al que acompañan María Ruíz (El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo), Félix Gómez (El año de la garrapata), Fran Perea (Los mánagers) y la colaboración especial de Victoria Abril (Escuela de seducción, Sin noticias de Dios) en el papel de La Señorita Del Casco Cartaginés. Según la actriz, "es la profesora que todos hemos tenido, a la que mirábamos con miedo y un punto de admiración".
Crítica
Antonio Banderas quiere seguir explorando esta ruta, la del mando supremo, y no ya la de intérpretes de las ideas de otros. Locos en Alabama irrumpió como el apreciable debut tras las cámaras de un actor anquilosado en las herrumbres oxidadas del establishment. El actor malagueño ha encontrado al fin su particular desvío al otro lado de la cuerda. Es inviable para un intérprete latino en Hollywood sacudirse el sambenito de tal. Banderas lo entendió y renunció a empeños baldíos. En la Meca del cine las etiquitas etnicistas son para toda la vida. Para un tipo inquieto como él no había salida al final del callejón. Su ópera prima irradiaba extravagancia y una querencia natural por el vértigo del desafío, pero aquello era sólo un boceto de la ebullición estilística que se detona espléndida en El camino de los ingleses. El malagueño universal ha encontrado la horma de su zapato e intuye, no sin razón, que se le dan mejor las bambalinas que la primera línea de combate. Banderas es mejor director que actor y se adivinan, bajo la mascarada aún vigente de latin lover hastiado de ser latin y ser lover, las facciones de un contador de historias con sintaxis personal e intransferible. Tiempo al tiempo, que duda cabe, pero se rastrea en El camino de los ingleses un gusto exquisito en la composición de imágenes, en la elaboración estilizada del encuadre, un nervio privilegiado a la hora de trazar el flujo narrativo, vertebrado desde una perspectiva insólitamente madura que estruja todos los recursos de una planificación prolija en la captación y disección de atmósferas y tangibles geografías emocionales. No es que el guión-novela de Antonio Soler cuente nada genuinamente nuevo, que no lo hace. La cinta de Banderas es un visceral abordaje a las telarañas de una adolescencia perpetua, a la crítica inflexión entre la edad del porvenir y los rigores tremebundos del despertar adulto, desde el punto de vista de un grupo de amigos que teje sus respectivas utopías tiñendo sus anhelos de madurez amarga, dándose de bruces con la perra vida y descubriendo los precipicios que dividen abruptamente las sucesivas etapas existenciales. A El camino de los ingleses le sobra la trascendencia discursiva de la omnipresente voz en off de Fran Perea, porque desde ella bascula peligrosamente entre la libertad conmovedora de un lirismo forjado a costa de jirones de piel en tres dimensiones y las tentaciones doctrinarias de un pretenciosismo enfatizante. Pero nada empaña la suntuosa riqueza visual del producto, la satisfacción del feliz descubrimiento de un realizador de raza y con ADN propio, propietario de un lenguaje escénico y secuencial todo suyo, que ha asimilado muy bien, cual esponja, de aquí y de allí a lo largo de sus muchos años de carrera actoral. Tampoco desentona el actor-director en la dirección de sus jóvenes intérpretes que componen un retrato coral rebosante de humanidad quebrada de un verano, de tantos, de esos que, por la confluencia de humedad y pasiones a cuarenta grados a la sombra, tecambian la vida. El camino de los ingleses es una película trágica sin oscuridades impostadas. Los avatares existencialistas de sus inquilinos no dejan huella indeleble porque semejantes vaivenes iniciáticos son moneda corriente en el séptimo arte. Ahora bien, la factura visual-emocional del producto está muy por encima de lo que por costumbre el cine español destila. Banderas apunta muy alto. Que se mude detrás de las cámaras a perpetuidad. Tiene madera y talento más que de sobra.
Películas más valoradas: Drama
- Cisne negro (2010)
- Film socialisme (2010)
- Mentiras piadosas (2008)
- El discípulo (Jesús, la historia no revelada) (2010)
- Un profeta (2009)
Películas más valoradas de Antonio Banderas
- El camino de los ingleses (2006)
- Locos en Alabama (1999)





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