El ilusionista

El ilusionista - Cartel
Título V.O.:
The Illusionist
Año de producción:
2006
Distribuidora:
Aurum
Género:
Drama
Clasificación:
No recomendada menores de 7 años
Estreno:
17 de noviembre de 2006
Director:
Neil Burger
Guión:
Neil Burger
Música:
Philip Glass
Fotografía:
Dick Pope
Intérpretes:
Edward Norton, Rufus Sewell, Paul Giamatti, Jessica Biel, Eddie Marsan, Tom Fisher, Aaron Johnson, Jake Wood

Fotogramas de la película

Sinopsis

Eisenheim es un misterioso mago que consigue desafiar las leyes de la naturaleza y asombrar continuamente al público. Cuando el prestidigitador llega a Viena empieza a actuar con su fantástico espectáculo y en poco tiempo la noticia de su presencia llega hasta el príncipe heredero Leopold. Con la intención de desacreditar al ilusionista, el príncipe acude junto a su prometida Sophie von Teschen, a una de sus funciones. Cuando la bella prometida aparece, enseguida reconoce a Eisenheim y se reaviva un amor de la infancia. La lucha por el amor de la joven enfrenta a los dos hombres que harán cualquier cosa por conseguirla. Escrita y dirigida por Neil Burger (Interview with the Assassin), "El ilusionista" está basada en el relato corto del ganador de un Premio Pulitzer Steven Millhauser, "Eisenheim The Illusionist". Una película de los productores de la ganadora de un Oscar, "Crash", protagonizada por Edward Norton, el actor de "American History X" y "Todos dicen I love you" y también director y productor de "Más que amigos". A Norton le acompañan Jessica Biel (Blade: Trinity, Elizabethtown) y Paul Giamatti (Cinderella Man, Entre copas). Un film donde nada es lo que parece, donde el amor, la obsesión y la intriga se entremezclan con la magia y el misterio.

Crítica

La última película de Neil Burger conjuga una fórmula eficaz y seduce desde la solidez de sus impecables formas y los volúmentes histórico-románticos que la definen. El ilusionista es un cuento para adultos narrado con exquisito gusto estético y con incontestable equilibrio entre sus piezas. El ensamblaje global propone dos horas de evasión perfectamente vivaces que tienen en la distribución del ritmo y el minucioso antagonismo entre sus personajes protagónicos su baza más distinguida. Burger decora las pasiones, porque de nada sino de un drama pasional se trata, con un cautivador barniz pseudo fantástico que, y ahí radica el pero más gordo del invento, acaba basculando torpemente hacia la balanza del realismo imposible. La gracia fundamental está en discernir si Eisenheim (Edward Norton) es un mago o un diabólico engañabobos, no obstante Burger mitifica a tal punto sus prodigios en el escenario que acaba por distraer la atención apuntando en direcciones que no piensa seguir. El ilusionistadeviene así, involuntariamente, en fábula decididamente inverosimil, que flirtea con el fantástico, más por el entusiasmo de Burger en alimentar el perfil extraordinario del relato, que por una lógica narrativa con punto de partida y de llegada. Al final uno tiene la sensación de haber sido tramposamente manipulado, pero no por Eisenheim, que sería lo suyo, sino por un Burger incapaz de medir el impacto dramático de su fascinación hiperbólica por los trucos maestros del prestidigitador. La consecuencia directa es un desenlace imposible, montado a través de flashbacks, que resuelve el misterio comprometiendo el encanto global de la fábula, con un positivismo tan milimétricamente resolutivo como forzado. El ilusionista hace aguas en ese desenlace que ata cabos sin atención a la lógica, pero la prestancia hipnótica de la puesta en escena y, sobre todo, el recital a tres bandas de Edward Norton, Rufus Sewell y, sobre todo, y una vez más, el monstruo Giamatti, que se merienda sin contemplaciones atodo aquel que se le ponga delante, en vanguardia, en retaguardia, en drama, en comedia o donde sea menester. El genial protagonista de Entre copas es un plus en cualquier empresa a la que preste sus servicios. El ilusionista no es una excepción. La culpa de que tan excelentes mimbres no se traduzcan en una excelente película es de Burger en su faceta de guionista por poner una bomba en el último acto y en sus funciones de director por visualizar la prodigiosa mente del mago con semejante querencia por lo improbable. En resumidas cuentas: funciona mejor el engranaje policial que el estrictamente mágico-sentimental. Un matiz: con tanta insustancial nadería exportad por Hollywood, El ilusionista es un drama adulto que se viste por los pies y que, en consecuencia, está muy por encima de la cosecha habitual con que Hollywood nos tortura de un tiempo a esta parte.

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