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El niño (2005)

- Título V.O. :
- L'enfant
- Año de producción:
- 2005
- Distribuidora:
- Vértigo Films
- Género:
- Drama
- Clasificación:
- Pendiente por calificar
- Estreno:
- 11 de noviembre de 2005
- Director:
- Luc Dardenne, Jean-Pierre Dardenne
- Guión:
- Luc Dardenne, Jean-Pierre Dardenne
- Fotografía:
- Alain Marcoen
- Intérpretes:
- Olivier Gourmet, Fabrizio Rongione, Jérémie Rénier, Déborah Françoise, Jérémie Segard, Stéphane Bissot, Mireille Bailly, Samuel De Ryck, Sophia Leboutte
Sinopsis
Sonia de 18 años acaba de dar a luz a Jimmy, el bebé de su compañero Bruno, de 20 años. La juventud y la posición social de ambos no es muy propicia para criar a un niño. Viven de los subsidios que Sonia recibe y de los robos que Bruno y su pandilla cometen. El padre sólo se interesa por el presente y por el dinero que saca de sus trapicheos. Su despreocupación llega a tal extremo que vende al niño para conseguir más dinero. Aunque tarde, se arrepiente y comienza una búsqueda desesperada de su hijo. Una historia de arrepentimiento, de perdón y del amor que une a las familias. Los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne (La promesa), que ganaron la Palma de Oro en Cannes en 1999 con "Rosetta", llevan 30 años realizando documentales. Sus películas destacan por la frialdad de sus personajes y el realismo de sus historias. "El niño", producida en 2002, cuenta con las actuaciones de Jerémie Renier (La guerra en París, San Antonio), Déborah François, Mireille Bailly (Las vacaciones de Maigret)Fabrizio Rongione (Rosetta) y Olivier Gourmet (La promesa), un habitual para los hermanos Dardenne. La actuación de éste último le dio el premio al mejor actor en Cannes 2002 por esta cinta.
Crítica
Jérémie Renier era Igor, el chaval que sobrevivía con su padre alquilando cuchitriles a inmigrantes, en la magistral, y premiada en Valladolid, La promesa. Ésa fue la cinta que lanzó a los combativos hermanos Dardenne al epicentro del hiperrealismo de autor europeo. Casi una década después Renier vuelve a ser el rostro sobre el que orbita un nuevo cóctel molotov fílmico firmado por la pareja de cineastas belgas. Ambos conservan intacto lo que perdió hace la tira Ken Loach, y llegan al sumun expresivo de este lenguaje cuasi documental de calles de fuego, antaño sello de identidad del viejo continente. La nueva meca del realismo salvaje es Oriente Medio, y esa marejada socializada del cine bomba, de las películas dinamita, sobrevive aquí gracias al empuje genial de los niños mimados del movimiento festivalero europeo -de los pocos afortunados que coleccionan dos Palmas de Oro en la chimenea de casa- y a la aportación intermitente de algún otro fenómeno del obrerismo cinematográfico como Mike Leigh. Los Dardenne saben nadar fuera del agua y habitar en la cultura de lo evidente, desenterrando misterios y recovecos inmundos del alma. El niño, como Rosetta, La promesa y compañía, es mucho más que cine herramienta de tres al cuarto, de funestos amaneceres y depresión descamisada. Es más bien cine dramáticamente océanico que se beneficia del bagaje documentalista de sus autores. El hiperrealismo de los Dardenne es el de la indigencia moral de asfaltos infames extrapolables a cualquier círculo vicioso, sea de la clase social que sea. El niño va mucho más allá de un retrato de rateros frustrados con miseria y desolación al fondo, es un estudio de personajes en el límite de la infrahumanidad, perfectamente responsables de sus acciones y sometidos al juicio sumarísimo de una situación crítica. Las vilezas y las crueldades son la respuesta estrictamente humana a ese ultimátum de la inhóspita vida. A los Dardenne no le interesan los grupos, ni las hipérboles, ni los discursos colectivos yejemplarizantes, su cine arranca desde las compulsiones de un individualismo atroz y desde la excepcionalidad consustancial a cualquier acción-reacción individual que se ponga por delante. Por eso es un cine tan auténtico, porquees enorme por pura inercia, porque el verismo nace, no tanto de la destreza de sus autores para apuntalar atmósferas, como por su bendita capacidad para merodear por la dinámica particular del comportamiento humano. El niño es una película extraordinaria porque crece desde las raíces de un minimalismo estilístico que, pese a su aparente liviandad, es transparente y meridianamente exclusivo de los dos geniales cineastas belgas. Tiene esta desconcertante y ácida película capacidad de arrancar emociones de cuajo y raíz, de invitar a la reflexión al calor de un indeseable cruce de caminos y de remover, y esa es la grandeza de los Dardenne, desde todos los canales de percepción posibles. La novedad, quizá, es el boceto de la esperanza que plantea el desenlace el que el mal padre, Renier, miserable inconsciente cegado por el venenoso olor del fajo de billetes, asume lo insostenible de su canallesca existencia y ejerce de persona por primera vez en su vida en una comisaría de distrito. No es cierto que El niño sea una película sobre la compra-venta de bebés. Es muchísimo más que eso, al punto de que el niño del título bien puede ser el retoño recién nacido cosificado y usado como mercancía, o, mayormente, el padre varado en una adolescencia mental perpetua, haciendo de la irresponsabilidad bandera y refugio de sus derrotas.
Películas más valoradas: Drama
- Cisne negro (2010)
- Film socialisme (2010)
- Mentiras piadosas (2008)
- El discípulo (Jesús, la historia no revelada) (2010)
- Un profeta (2009)
Películas más valoradas de Luc Dardenne
- Rosetta (1999)
- El niño de la bicicleta (2011)
- El silencio de Lorna (2008)
- El niño (2005) (2005)
- El hijo (2002)




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