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El asesinato de Richard Nixon

- Título V.O. :
- The assassination of Richard Nixon
- Año de producción:
- 2004
- Distribuidora:
- Manga Films
- Género:
- Drama
- Clasificación:
- Pendiente por calificar
- Estreno:
- 9 de junio de 2006
- Director:
- Niels Mueller
- Guión:
- Niels Mueller, Kevin Kennedy
- Música:
- Steven M. Stern
- Fotografía:
- Emmanuel Lubezki
- Intérpretes:
- Nick Searcy, Sean Penn, Don Cheadle, Naomi Watts, Jack Thompson, Mykelti Williamson, Michael Wincott, April Grace, Brad William Henke
Sinopsis
Corre el año 1974 y Sam Bicke pelea a brazo partido con la vida mientras Richard Nixon maneja los hilos de un país que sólo da oportunidades a unos pocos. Con sus sueños hechos trizas y solo, después de que su mujer le haya abandonado, Sam está a punto de explotar. Su última oportunidad de ser alguien es ayudar a cambiar el mundo, vengándose del "vendedor" con más talento del país: el mismísimo Presidente.
Sam Bicke (Sean Penn) quiere creer en algo, pero no le dejan. Corre el verano del 74 y Marie (Naomi Watts), su esposa, le ha pedido un tiempo de reflexión y de distancia. Él intenta rehacer su vida y hacerse merecedor del amor de su esposa. Para ello entra a trabajar como vendedor en un negocio de muebles, mientras sueña con montar el suyo propio en compañía de su único amigo, un mecánico de color de nombre Bonny (Don Cheadle). Pero la vida no hace otra cosa que pasarle por encima. Humillado por su jefe, rechazado por el estado que se niega a financiarle su pequeña empresa de neumáticos y después de que Marie, que se ve con otro hombre, le pida el divorcio, Sam estalla sumido en el más negro de los abismos. Para escapar de ese aciago destino de mediocridad y desprecio decide hacer justicia a su manera. Un arma, un avión a secuestrar y un objetivo imposible: la Casa Blanca. La cara oscura del sueño americano de la mano del debutante Niels Mueller. Un filme que llega a la cartelera española con dos años de retraso y que situó a Sean Penn en las quinielas pre-Oscar de 2004. Mueller, co-autor del guión, hubo de soportar las críticas de quien le condenaba por intentar explorar la psique de un terrorista, potencial magnicida, y tratar de entender las motivaciones de sus actos. El asesinato de Richard Nixon está inspirada en hechos reales.
Crítica
Nixon es el mejor vendedor de todos los tiempos. El hombre que, en palabras del impagable Jack Thompson, le endosó la moto al pueblo norteamericano en dos legislaturas consecutivas. Su América, la del histriónico Nixon, es una de las más cinematográficas de todas las Américas que son y fueron alguna vez. En ese paraíso de falacias, el del lodazal vietnamita, el Watergate, las estratagemas manipuladoras, las mentiras de una promesa y de una tierra de abundancia coto privado de cuatro privilegiados, se mueve la espina dorsal de esta excepcional tragedia. El asesinato de Richard Nixon es un retrato espeluznante de ese paisaje de tinieblas que despertó a muchos incautos compradores del sueño americano. A Niels Mueller no le interesa absolutamente nada la dinámica del magnicidio frustrado, sino el proceso de degradación y descomposición de un mindundi que desayuna ortigas cada mañana. En ese boceto del hundimiento, de las sangrantes disfuncionalidades del sistema que se ceban con un soñador cualquiera que pone la otra mejilla una y otra vez por imperativos de supervivencia, es donde la cinta crece con excelente salud y saca pecho luciendo sin complejos sus referentes: desde el Paul Schrader de Taxi Driver o Aflicción, pasando por el Joel Schumacher de Un día de furia. El asesinato de Richard Nixon es una potente semblanza de un destino negro, una película, agarrémonos al tópico, de personajes que pega con tal dureza gracias al enésimo recital de un Sean Penn inmerso en un funambulesco tour de force a caballo entre la cordura y la enajenación mental como metástasis de la alienación del individuo enfrentado al demoledor sistema. Penn devora planos con la voracidad habitual, pero se apoya en un coro de excepción: Naomi Watts, Don Cheadle y, sobre todo, un Jack Thompson portentoso. Sin ellos El asesinato de Richard Nixon no atesoraría la mitad de pólvora que de hecho atesora, pero Mueller, inaudito debutante, sabe hilvanar los resortes más oscuros de la tragedia, con un empuje crepuscular propio de un curtido veterano. Su ópera prima está tejida a base de un puñado de secuencias dramáticamente explosivas: Enorme el careo de Sean Penn/Sam Bicke con su hermano Michael Wincott/Julius Bicke, formidables las secuencias de Jack Thompson dando a Penn lecciones de ética comercial, o la visita del propio Penn a la sede de los Panteras Negras y la espeluznante reconstrucción final del conato de secuestro aéreo. El magnicidio no es sino una sombra que planea sobre el drama, una retorcida utopía que viene a ser la idílica consumación de todas las neuras del desequilibrado Bicke a medida que el mundo se la cae a trozos encima de la cabeza. El asesinato de Richard Nixon describe un descenso a los infiernos subvencionado y patrocinado por el estado, por el sistema y por la mala estrella que por sistema persigue a los más vulnerables. Los obtusos que encuentran en la película de Mueller una justificación o, al menos, una paternal condescendencia con el "terrorista" efectivo o potencial, se quedaron sólo en el ruido de una obra madura y llena de matices que ni es ni pretende ser nueva ni reinventar nada, pero que maneja un rigor narrativo encomiable y que conmueve con emociones tridimensionales, derrotas de carne y hueso y desazón a puñados y sin paracaídas.
Películas más valoradas: Drama
- Cisne negro (2010)
- Film socialisme (2010)
- Mentiras piadosas (2008)
- El discípulo (Jesús, la historia no revelada) (2010)
- Un profeta (2009)






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