Pornografía gratuita

Un amigo mío de otro país vino a Murcia a conocer la ciudad. Se fue encantado por el clima, la catedral, el ambiente..., pero lo que más le gustó fue su gente. Me vino a la cabeza cuando llegué yo, hace dos años, y pensé lo mismo.

Le sorprendieron, y no para bien, los carteles que están por las calles más transitadas y que venden ropa interior femenina, rozando lo pornográfico. Mi amigo tiene razón, queremos que los niños tengan cuidado con todo aquello que tenga que ver con la violencia, sexo explícito... que hay en el cine, la música, Internet... pero no hacemos nada. En vez de comernos la pata negra de jamón entera, nos la comemos a lonchas.

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