Embarazo y efectos secundarios (II)

En respuesta a la carta «Embarazo y efectos secundarios». Querida A. V., me solidarizo contigo y te hago una propuesta sencilla. Entras en el Metro o en el bus, te acercas al primer asiento ocupado (si no hay libres) y preguntas: «Por favor, ¿me permite sentarme?». Es la táctica que utilicé en mis dos embarazos, y te aseguro que nadie se ha negado a cederme el asiento. Para ser un poco mala te diré que, además de hacer uso del derecho que te ampara, le pones la cara colorada a más de uno.

Dejemos de quejarnos porque no nos dan lo que nos corresponde por derecho y empecemos por pedir las cosas «por favor», veréis los resultados.