Estas cacas no son mías
El pasado lunes vi algo espectacular. Un pit bull se puso a defecar y cuando acabó su dueño sacó una bolsa de plástico y recogió los excrementos. Para mi sorpresa, en lugar de tirarlos a una papelera que había a escasos cinco metros, dejó la bolsa con los excrementos en la misma puerta del portal.


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