Un extraterrestre llega a España y sólo se encuentra abiertos los quioscos de periódicos, pero las ciudades permanecen vacías. Si desea conocer qué tipo de ciudadanos viven y conviven en este país, no le queda otra alternativa que leer los periódicos del día. ¿Cuál sería su descubrimiento? Es evidente que encontraría dos bandos, dos comunidades, dos diferencias significativas. Los unos en contra de los otros. Encontraría un país en guerra civil sin huellas bélicas. Apenas encontraría lugares de encuentro, y donde los hubiera serían frágiles o ficticios. La mayoría de las agrupaciones políticas tiene sus raíces en una guerra fratricida con resultante de vencedores y vencidos. Verdugos y víctimas.
Hoy sólo se utilizan como armas la revancha y el rencor Cualquier acontecimiento de la actualidad pasa irremediablemente por el filtro de su procedencia. En la letra -que no en el espíritu- esta comunidad se reconcilió en un pacto constitucional. En casi todas las parcelas que afectan a la población hay desacuerdo: En educación, los unos quieren una educación pública y laica y los otros que sea privada y religiosa, aunque ambas subvencionadas por el Estado. En la sanidad y servicios sociales, parte de la sociedad prefiere unos servicios públicos de calidad y el resto prefiere la opción privada.
Unos quieren que el Estado administre nuestros impuestos y otros que éstos sean los mínimos. Cuando en la vida social irrumpe el hecho religioso, las posturas se radicalizan y se distancian. Esta situación que el extraterrestre se encontraría en España, aparentemente, no sería muy diferente a la de cualquier otro país. Pero sólo en apariencia. Las raíces en aquel conflicto fratricida siguen latentes. No obstante, hay una marcada diferencia entre los años treinta y la primera década del siglo XXI. Entonces las desavenencias se trataron de resolver con el odio al servicio de las armas, y hoy sólo se utilizan como armas la revancha y el rencor. Sin embargo las dos Españas están condenadas a vivir en la misma tierra. Y sólo hay un culpable, el pueblo español. Quizás, si Dios hubiera dejado de intervenir en la vida de los españoles, hubiera menos santos en el cielo y más comprensión en el solar ibérico.

Teniamos que hacer un muro como ISRAEL,eso si democraticamente,simplemente como CHECOESLOVAQUIA.El que tenga problemas que se vaya y cada uno que se vaya a su banda pues si no ESPANAno tiene solucion,miren la historia.
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