Ayer, buscando libros para mi despacho adquirí un librito de Derecho Mercantil titulado Nociones de Derecho Mercantil. Apenas llega a 190 páginas. Está pensado para introducir a los estudiantes de la UNED en la mencionada materia antes de que se embarquen en los grandes tochos. El libro es breve, conciso y, sobre todo, tremendamente entretenido. Me sirvió para dar una nueva visión a todo lo que ya sé. A veces, la marea de legislación y el ritmo de trabajo nos hace perder de vista los principios esenciales. Y me pregunté, ¿no serían extrapolables estos libros al ámbito educativo? Esto es, sería un extraordinario método pedagógico que cada materia, desde la infancia, sea introducida por un pequeño manual que dé una visión global de la asignatura.
El sueño de la verdadera cultura, aquello que queda cuando uno ha olvidado todos los datos... En el colegio se hartaban de repetirnos que antes de estudiar el tema leyésemos los títulos de los epígrafes de la lección como técnica de estudio. Nadie lo hacía. ¿Quién se entretiene leyendo títulos sueltos sin conexión? Pequeñas obritas darían una idea global de la materia a conocer, lo que se recibiese posteriormente, al entrar en los detalles del verdadero manual, no caería en saco roto porque se vería su sentido y finalidad. Se lograría así captar el interés de los alumnos y se facilitaría su comprensión. Pero, sobre todo, y lo que es más importante, con esa motivación se estaría fomentando su capacidad para seguir aprendiendo.
En un tiempo de cambios vertiginosos en lo científico, en la actualidad, en las publicaciones, etc., es imprescindible asentar el deseo de aprender por uno mismo ya que cualquier conocimiento estático caduca inmediatamente en la sociedad digital. Cuantos más global sea el conocimiento en los términos que lo expone Edgar Morin más eficiente será el aprendizaje si hemos de entender este como la capacidad de seguir renovándose y filtrando nuevos datos y alcanzar ese sueño de un país y una población que tengan verdadera cultura, entendida ésta como aquello que queda cuando uno ha olvidado todos los datos.

Creo que este escritor tiene mucho talento y probablemente motivaría muchísimo a los alumnos, a los profesores....porque se nota que lo vive y lo siente; que no es solo palabrería. Yo le contrataría de abogado.
Cada uno tendríamos que buscar nuestro sitio laboral y de estudios para realizarnos y ser felices. Encontrar la motivación interna motivaría a la paz mundial.
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