En los jolgorios te encuentras desplazado e incómodo, hasta que un día descubres que tomándote un par de cervezas te vuelves desinhibido y ocurrente.
Tus amigos celebran el cambio: «¡Eres cojonudo!», te dicen. Y tú, por primera vez, te sientes integrado. A partir de ese día consideras que el alcohol te es indispensable para triunfar.
En seguida, las dos cervezas son insuficientes para ponerte a tono con el ambiente, por lo cual hay que aumentar la dosis. Tomas cócteles que te saben a gloria: participas en concursos para dirimir quién es el más macho en razón del número de lingotazos y chupitos que aguanta sin desplomarse; y bebes, y bebes. Al final, de soso pero apañado pasas a ser un guiñapo sin salud y sin libertad.

En el termino medio esta la virtud...eso lo he dicho yo siempre.......
Eres como escribes. Serio, circunspecto, aburrido. Diviértete chaval, toma unas copas mientras escribes. Igual te sorprendes.
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