La física cuántica ha encontrado a Dios

La nueva física nos enseña que nuestro mundo en realidad no se compone de materia. Lo que percibimos más o menos como sustancia sólida no es una aglomeración de una infinidad de las más pequeñas partículas fijas, sino una red de intercambio de impulsos y vibraciones de un campo energético invisible.

Einstein dijo: «Los átomos que nos parecen materia son una concentración de energía». Max Planck aclaró: «Toda la materia se forma y se mantiene sólo gracias a una fuerza que mantiene los átomos como al más diminuto sistema solar».

Si el espíritu universal, Dios, actúa en todo, en cada átomo, en cada molécula, en cada planta y en cada animal, y por supuesto, en cada ser humano, se plantea de nuevo la pregunta de si el menosprecio a los animales en la Biblia tradicional puede ser realmente la palabra de Dios.
Para aquel que cree en el gran Dios creador, es inimaginable que éste quiera tratar con tal desprecio a sus criaturas como la Iglesia lo ha enseñado durante 2.000 años.

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